A continuación explicaremos las principales posiciones y movimientos que se llevan a cabo a la hora de tocar el instrumento. Para ello, dividiremos estos contenidos en mano izquierda y mano derecha.

La mano izquierda

La mano izquierda plantea dos problemas básicos: 1) la digitación de las notas, y 2) el vibrato. Todas las demás facetas de la técnica tienen que ver con la mano derecha y la coordinación entre ambas manos.

En la mano izquierda, debe aplicarse siempre el principio de que el factor determinante son los dedos. Estos deben adoptar una posición que aporte las condiciones más favorables para sus diversas acciones. Una vez logrado esto, todo lo demás encontrará su posición correcta.

El codo, no obstante, nunca tiene una posición rígidamente estable­cida. Cualquiera que sea su posición básica, ésta cambiará al irse despla­zando los dedos sobre las cuerdas. Cuando los dedos se aproximan a la cuerda Sol, el codo se mueve más a la derecha; en el caso de la cuerda Mi, más a la izquierda, excepto en las posiciones más agudas, en las que tien­de a ir a la derecha en todos los intérpretes.

También la muñeca puede influir en la posición de los dedos sobre la cuer­da. No debe permitir ninguna curvatura de la mano, ya sea hacia la izquierda o hacia la derecha, y debe mantenerse de modo tal que exista una alineación más o menos total entre la mano y el antebrazo, excepto en la posición intermedia. Existen, no obstante, algunas excepciones. Los acordes con extensiones exigirán a menudo que la muñeca se doble hacia adentro, mientras que para ejecutar otros acordes con digitaciones poco frecuentes será necesario el movimiento contrario de la muñeca. En las posiciones más altas, la muñeca tendrá, en todas las circunstancias, que curvarse hacia afuera.

La mano no debe mantenerse alejada del mango del instrumento, sino que debería tocar ligeramente ambos lados de éste para contribuir, con ese ligero contacto, a la orientación de la mano en su conjunto. No se debe apretar la mano sobre el instrumento (ésta no debe aferrarlo), ya que hacerlo crea tensiones y restringe enormemente la libertad de movimientos de los dedos, la mano y el brazo.

Los dedos descienden perpendicularmente sobre sus yemas bien en la posición «cuadrada», bien en la alargada, dependiendo de la nota que se vaya a tocar. Todos los dedos asumen la forma extendida, o alargada, cuando ascienden medio tono o más respecto a su posición básica. La inclinación de los dedos no debe ser ni demasiado acusada ni excesi­vamente plana, aunque, se producirán variaciones en el ángulo en función de los requerimientos de la música.

Es importante prestar especial atención al pulgar. Muy a menudo es el responsable de un exceso de presión y del aferramiento del mango del instrumento. Esta constricción es uno de los defectos más comunes y más graves. El aferramiento contribuye, más que a ninguna otra cosa, a la paralización del funcionamiento de la mano izquierda. El pulgar desempeña la función de ejercer una presión contraria a la de los dedos contra las cuerdas.

Movimientos de la mano izquierda
Reducidos a sus tipos más simples, los movimientos de la mano izquierda son los siguientes:

1. Los movimientos verticales de los dedos: descenso y elevación sobre las cuerdas. Se produce, bien en el marco de la posición normal de la mano, bien en conexión con las extensiones.
2. El movimiento horizontal de los dedos en el marco de una posi­ción dada: deslizamiento del dedo cuerda arriba o cuerda abajo mientras la mano y el pulgar permanecen estacionarios. Esto incluye los desliza­mientos simples de medio tono para la ejecución de notas accidentales, así como todo tipo de extensiones hacia arriba o hacia abajo fuera de la colo­cación básica dentro de una posición dada.
3. El cambio de cuerda: movimiento horizontal generalmente aso­ciado al movimiento vertical de levantar los dedos de una cuerda y po­nerlos sobre otra.
4. El movimiento de deslizamiento conjunto de los dedos y la mano para el cambio de posición.
5. Los movimientos de vibrato, realizados por el dedo, la mano, el brazo o una combinación de los tres.

La mano derecha


El sistema de muelles
Para entender el funcionamiento del arco, hay que comprender desde el comienzo que toda la técnica del brazo derecho se basa en un sistema de muelles. Estos reaccionan de modo muy similar al de los muelles mecáni­cos. En lo referente al violín, son en parte artificiales (como la elasticidad de las cerdas del arco y la flexibilidad de la madera del mismo) y en parte naturales (como las articulaciones del hombro, el codo, la muñeca, los dedos y el pulgar). Por otra parte, aun con el mejor y más elástico de los arcos, es imposible sacar nada en claro a menos que las articulaciones de los dedos, el pulgar, la mano y el brazo sean flexibles y actúen como muelles. Es necesario que en el funciona­miento de todo el brazo, desde el hombro hasta las puntas de los dedos, exista gran elasticidad, o el sonido obtenido será duro y desagradable, y la acción del arco, torpe y descontrolada.

Los muelles no están necesariamente relajados todo el tiempo. Podemos y debemos emplear diferentes grados de firmeza. Con el arco, hacemos esto apretando y aflojando las cerdas; en el caso de los muelles naturales, pode­mos hacer lo mismo por medio de los músculos. Pero aunque los muelles puedan estar en ocasiones considerablemente tensos, jamás deben perder su naturaleza elástica básica, poniéndose rígidos. Por lo tanto, es necesario sostener el arco de un modo que permita el mayor juego posible en el funcionamiento, interacción y coordinación de todos los muelles involucrados.

Cómo sostener el arco
A la hora de explicar cómo debe sostenerse el arco, se describirá, en pri­mer lugar, la presa básica o neutral. La presa básica aquí expuesta permite que la mano desarrolle flexibili­dad con bastante rapidez, porque es una posición natural de la mano. Este modo de sujetar el arco está pensado fundamentalmente para aflojar los muelles de la mano y los dedos con el fin de que el arco se asiente más sóli­damente sobre las cuerdas. Es la mejor sujeción para obtener un sonido lleno y redondo.

Con la mano derecha se forma un círculo, poniendo la punta del pulgar contra el segundo dedo. Seguidamente se aproxima este círculo al arco. Se abre el círculo un poco y se inserta la madera del arco de modo que el pulgar entre en contacto con ella y la nuez. Al hacer todo esto, el pulgar debe mantener la misma posición, en relación con el segundo dedo, que tenía al formarse el círculo inicial. Esto significa que, por encima de todo, debe conservar su curvatura hacia afuera, relajada y natural, y que el borde interior de la punta del dedo debe permanecer girado hacia el segundo dedo.

El segundo dedo quedará curvado sobre la madera en el lado opuesto al pulgar y entrará en contacto con ésta en la articulación más próxima a la uña. El tercer dedo se extiende por encima de la nuez.

El cuarto dedo se sitúa sobre la madera bastante cerca del tercer dedo. La sección de ésta que hay inmediatamente por encima de la nuez es siem­pre de forma octagonal, incluso cuando la madera esté redondeada. El cuarto dedo se sitúa lo suficientemente cerca del tercero como para que se forme una ligera curva en cada una de sus articulaciones. Si se extien­de demasiado hacia el extremo del arco, las curvas no pueden formarse, y el dedo se pone rígido, perdiendo así su función de muelle.

El primer dedo se coloca a poca distancia del segundo y entra ligera­mente en contacto con el arco en el lado de la uña, a la altura de la arti­culación media. Esta posición del primer dedo permite que el arco coja mucho mejor las cuerdas al hacer el ataque, que «aferre» las cuerdas.

Los cuatro dedos situados en la parte superior de la madera del arco deben descansar sobre él manteniendo entre ellos la distancia natural que exhiben cuando se deja colgar la mano relajadamente de la muñeca. La única excepción a esta norma es que el primer dedo puede estar ligera­mente más alejado del segundo dedo.

La presa correcta debe ser cómoda; todos los dedos estarán curvados de forma natural y relajada; ninguna articulación estará rígida; y la flexibili­dad resultante permitirá que todos los muelles naturales de los dedos y la mano funcionen fácilmente y con soltura.

Al principio de esta sección se mencionó el hecho de que el modo de sujetar el arco está sometido a ajustes cuando es menester obtener diver­sos efectos musicales. Las mecánicas para ejecutar un forte y un piano, por ejemplo, son muy diferentes la una de la otra; no se debe esperar que una única forma de sujetar y accionar el arco se acomode por igual a la conse­cución de un sonido ligero y transparente y al movimiento vigoroso del détaché rápido y amplio.

Los movimientos físicos
Todos los movimientos de la mano derecha se realizan de modo que el arco forme parte integral del mecanismo completo de la mano. A continuación se ofrece un bosquejo de los movimientos básicos para la manipulación del arco.


Antes de considerar a nivel indivual estos movimientos, es perti­nente atraer la atención sobre el hecho de que todos los movimientos naturales de la mano, el brazo y los dedos son, en esencia, circulares. Si se dobla cualquiera de las articulaciones el extremo exterior del brazo en movimiento describirá un arco. La línea recta sólo surge como resul­tante de una combinación de movimientos que son, por naturaleza, circulares.

Antes de leer lo que sigue es buena idea tener en mente que los movi­mientos de los dedos se emplean para los ajustes menores y más delicados, y que la mano y el brazo intervienen cuando se desea conseguir efectos más amplios y menos matizados.

Movimientos de los dedos

Movimiento vertical: Los dedos, en combinación con el pulgar, pueden moverse de un modo que haga ascender y descender verticalmente el arco.

Movimiento horizontal: Es el movimiento que se em­plea en el golpe horizontal. Los dedos, junto con el pulgar, pueden mover el arco en sentido longitudinal, lo que les permite ejecutar golpes de arco cortos y regulares por sí mismos. Al final de esta serie de golpes arco abajo, el pulgar y los cuatro dedos restantes estarán casi completamente exten­didos, y al iniciarse el movimiento inverso, arco arriba, recuperarán de nuevo, gradualmente, su posición curvada original.

Movimiento de pivotaje/giro horizontal: Este movi­miento hace que el arco describa una curva horizontal en torno al extremo del pulgar, con éste como centro. Mientras el segundo dedo permanece inactivo, el cuarto se estira hacia delante mientras, simultáneamente, el primer dedo tira del arco. El movimiento inverso lleva los dedos de nuevo a su posición original. Esta acción varía el ángulo del arco en relación con el puente, y se uti­liza para ajustes menores en la dirección del golpe de arco, especialmen­te en el caso de golpes cortos y reiterados, como ocurre en el spiccato y el détaché rápido.

Movimiento de pivotaje/giro vertical: Este movimiento hace que el arco rote verticalmente, de modo que la punta describe un arco perpendicular alrededor del extremo del pulgar tomando a éste como eje. Con el arco sostenido horizontalmente en el aire, la rotación vertical se realiza presionando y soltando alternativamente el cuarto dedo. La pre­sión en el cuarto dedo tendrá como resultado que el extremo del arco osci­le hacia arriba. Como consecuencia, este tipo de mo­vimiento de dedos puede emplearse para contro­lar y variar la presión que se aplica sobre las cuerdas. Tiene también otras aplicaciones, como a la hora de cruzar las cuerdas cerca de la nuez del arco. En este caso, el citado movimiento añade una rotación a la mano en su unión con la muñeca.

Rotación longitudinal: Haciendo rodar el arco entre el pulgar y los dedos puede lograrse que rote a lo largo de su eje, haciendo que la madera se incline alternativamente hacia el puente y hacia el diapasón. Este movimiento se usa raramente, pero puede servir de ayuda para regular el número de cerdas que entran en contacto con la cuerda.


Movimientos de la mano en su unión con la muñeca


Movimientos verticales de la mano:La mano puede oscilar arriba y abajo en relación con el antebrazo. Hay que entender «arriba» y «abajo» como movimientos que se originan a partir de una posición horizontal del antebrazo y la mano, con la palma hacia abajo y la muñeca plana. El desplazamiento hacia arriba de la mano crea la posición llamada de muñeca baja, que dobla o tira hacia abajo de la muñeca. Este movimiento se invierte cuando la mano desciende, adoptando la posición de muñeca alta.

Movimiento horizontal de la mano: Supongamos una vez más que la mano está en posición horizontal, describiendo una línea recta con el antebrazo y con la palma hacia abajo. La mano puede permitirse cierto movimiento lateral en la dirección del pulgar, a la izquierda y hacia el cuarto dedo, a la derecha. Este movimiento es más limitado que la oscila­ción arriba y abajo, pero, no obstante, es muy importante para ciertos tipos de ataque con arco.


Movimientos del antebrazo



Movimiento de abertura y cierre: El antebrazo puede doblarse y esti­rarse, a modo de bisagra, en la articulación del codo, lo que tiene como efecto que el brazo se abra y se cierre. Éste es probablemente el más impor­tante de los movimientos del arco, y se emplea prácticamente en todos los tipos de golpes de arco.

Rotación del antebrazo: El antebrazo puede rotar en torno a su eje lon­gitudinal, de modo que la mano puede pasar, sin ayuda de la parte supe­rior del brazo, desde la posición de palma hacia abajo a la posición palma hacia arriba. Éste es un movimiento muy utilizado en la vida cotidiana para operaciones como girar el pomo de una puerta o las llaves en la cerra­dura.


Movimientos de la parte superior del brazo


La parte superior del brazo disfruta de la mayor libertad de movimiento, pero sólo dos de ellos son últiles para el accionamiento del arco.


Movimiento vertical de la parte superior del brazo: Este movimiento aleja el codo del cuerpo y le permite descender de nuevo junto al costado. Se emplea fundamentalmente en el cambio de cuerda.

Movimiento horizontal de la parte superior del brazo: Este es el movi­miento de izquierda a derecha y vicever­sa, común en golpe de arco sencillo, en especial cuando se usa éste entre la nuez y la parte media.