Producción del sonido en el violín

La producción de un buen sonido en el violín depende de dos cosas: la acción elástica, similar a la de un grupo de muelles, del brazo derecho y el arco; y el movimiento perpendicular del arco respecto a las cuerdas. Éstos son elementos fundamentales, pero no son, ni mucho menos, los únicos relacionados con la generación del sonido. Otros factores principales son la velocidad del arco, la presión y el punto de contacto.

Partiendo del supuesto de que el arco se mueve paralelamente al puente, debemos considerar estos tres factores fundamentales por lo que a la mano derecha se refiere. Estos tres factores son interdependientes, en la medida en que todo cambio en cualquiera de ellos requerirá la correspondiente compensación en al menos uno de los otros. En los siguientes ejemplos se indica brevemente cómo actúa esta interdependencia:

  • El aumento de la presión con un punto de ataque fijo requiere un aumento en la velocidad del arco; una disminución de la presión exige una disminución en la velocidad del arco.
  • El aumento de la presión con una velocidad constante del arco requiere que el punto de ataque se desplace hacia el diapasón.
  • El aumento de la velocidad con presión constante requiere que el punto de ataque se desplace hacia el puente.

En los siguientes párrafos se discutirán individualmente cada uno de estos factores:

VELOCIDAD: El aumento de la velocidad del arco por unidad de tiempo significa que se transmite mayor energía al violín. Si la presión permanece constante, todo cambio en la velocidad producirá un cambio en la dinámica: una mayor velocidad generará mayor volumen sonoro, una velocidad menor reducirá el mismo. Para los sonidos que requieren la misma dinámica de principio a fin, el modo más simple de accionar el arco es hacerlo con velocidad constante, lo que conlleva, por supuesto, una división idéntica del arco para unidades de tiempo iguales. Allá donde la dinámica no deba ser homogénea (crescendos, acentos,…), será necesario variar la velocidad del arco, fundamentalmente con un correspondiente incremento o disminución en la presión.

PRESIÓN: La presión que el arco ejerce sobre las cuerdas puede proceder del peso del arco, del peso de la mano y del brazo, de una acción muscular controlada o de una combinación de cualquiera de estos factores. El arco, al ser una palanca, sigue las leyes fundamentales que se aplican a éstas. Su peso se percibirá menos en la punta, y crecerá gradualmente hasta alcanzar el máximo en la nuez. Una desafortunada consecuencia de este carácter de palanca es el hecho de que una presión o peso iguales aplicados a todo lo largo del movimiento del arco tienen como resultado una presión desigual sobre las cuerdas. Por consiguiente, siempre que es necesaria una dinámica homogénea, la combinación de presión y peso aplicada habrá de ser desigual. La presión deberá ser mayor cerca del extremo del arco para contrarrestar la pérdida de peso de éste, y correspondientemente menor en las proximidades de la nuez, donde el peso del arco es máximo. Hay que apuntar que lo que cuenta en la producción del sonido no es la cantidad de presión ejercida sino, la calidad de la presión. También es pertinente hacer hincapié en el hecho de que una presión mal controlada puede producir cambios en la afinación.

PUNTO DE CONTACTO: Podríamos definir este término como el lugar concreto, en relación con el puente, en el que el arco debe entrar en contacto con la cuerda para obtener los mejores resultados sonoros. Ya se ha demostrado que la localización de este punto varía con la velocidad y la presión del arco. Habría que añadir ahora que, además de la velocidad y la presión, existen otros factores que influyen en la localización del punto de contacto. Éstos son la longitud, el groso y la tensión de la propia cuerda. En las cuerdas más delgadas, el punto de contacto está más próximo al puente que en las más gruesas, y que en las posiciones más altas este punto está también más próximo al puente que en las posiciones más bajas. Esto significa que con todo cambio de una cuerda a otra y con cada cambio de posición, el punto de contacto debe variar, por poco que sea, si se pretende que la velocidad y presión del arco permanezcan inmutables.

Ya hemos visto cómo la presión y la velocidad determinan el punto de contacto. Comprender esta relación es muy importante, pero no debe llevarnos a la falsa creencia de que existe una única combinación posible de los tres factores en cada caso. Las diversas opciones tienen como resultado varios estilos de producción del sonido. Reduciremos éstos a dos grandes tipos, que son los más característicos:

  • El primer tipo emplea fundamentalmente la velocidad para obtener las diferentes dinámicas necesarias, por lo que se usará mucho arco sin demasiada presión. El punto de contacto tenderá a estar más alejado del puente.
  • El segundo tipo utiliza fundamentalmente la presión, que se emplea en combinación con una velocidad del arco relativamente baja, con la tendencia resultante a que el punto de contacto se encuentre en las proximidades del puente.

Estos dos tipos difieren en lo que al carácter del color del sonido obtenido se refiere. Un sonido producido con mucho arco y poca presión tiene un carácter ligero y suelto; uno producido con mucha presión y poca velocidad tendrá un carácter denso y concentrado. Además, el cambio del punto de contacto produce, por sí mismo, un cambio de color: cuanto más próximo al puente se encuentre, más brillante será el sonido, más incisivo el timbre. En las proximidades del diapasón el color es más pálido, más delicado y cálido. Si además de las anteriores variaciones en el colorido se emplean también los distintos tipos de vibrato con sus diferentes matices, queda claro que las combinaciones potenciales son innumerables.

Siempre que se haga algo contrario a los principios de una correcta producción del sonido, ya sea emplear un movimiento torcido del arco o una combinación equivocada de los tres factores básicos, el resultado será una mala calidad sonora.